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“De revolutionibus orbium coelestium“ Copérnico (La revolución copernicana Parte II)

En esta trilogía sobre “La revolución copernicana”, ya hemos hablado en La Revolución Copernicada parte I  sobre el modelo geocentrista y las ideas de Ptolomeo, en esta segunda entrada, estamos ya en el siglo XVII y nos dedicaremos al libro , “De revolutionibus orbium coelestium “ (Sobre las revoluciones de las esferas celestes) de Nicolás Copérnico y la presentación formal del heliocentrismo. Posteriormente, en una tercera entrada hablar de su club de fans…

Empecemos con una serie de datos interesantes sobre éste libro:

-Tiene un célebre prefacio, escrito por Andreas Osiander, que ayudó a que el libro no fuera censurado por la comunidad intelectual (dado que el geocentrismo gozaba de preferencia): “Es propio del astrónomo calcular la historia de los movimientos celestes con una labor diligente y diestra. Y además concebir y configurar las causas de estos movimientos, o sus hipótesis, cuando por medio de ningún proceso racional puede averiguar las verdaderas causas de ellos. (…) Y no es necesario que estas hipótesis sean verdaderas, ni siquiera que sean verosímiles, sino que basta con que muestren un cálculo coincidente con las observaciones.”

-No es tan espectacular, hablando de su redacción, comparado con el libro de Ptolomeo.

-Utilizó mediciones astronómicas que no eran suyas (y no eran demasiados datos).

-Un libro que en los primeros capítulos nos da todas las conclusiones de sus investigaciones y reflexiones (¡Muy anticlimático!)

-El libro salió a la luz 36 años después de que Copérnico lo inició y poco después de que el muriera.

Procedamos, directamente, a las conclusiones, plantadas en los primeros capítulos del libro:

-El mundo es esférico (lo que Copérnico considera el universo, que para nosotros sería el sistema solar)

-La tierra también es esférica

-El movimiento de los cuerpos celestes es regular y circular, perpetuo o compuesto por movimientos circulares.

Hasta aquí, todo esto es muy Ptolomeico: la idea de la esfera como un ideal de perfección y el movimiento circular uniforme para los planetas. Pero ¡Ojo! Ya se ha demostrado que ninguna de estas aseveraciones es correcta.

Vamos al meollo de la cuestión, la presentación del heliocentrismo... ¿Cómo justificó Copérnico que la Tierra si se movía y su posición? Usando una cita textual del , De revolutionibus orbium coelestium, dejemos que Copérnico nos explique:

El que los astros errantes se perciban una veces más cercanos a la tierra, y los mismos otras veces más alejados, necesariamente prueba que el centro de la tierra no es centro de aquellos círculos. Lo que consta que si la tierra se acerca o se aleja de ellos o ellos de la tierra, y no sería asombroso, si alguien opinase que además de aquella revolución diaria existe algún otro movimiento de la tierra. Platón opinó que la tierra giraba, e incluso se movía con varios movimientos y que era una más entre los astros.”

Y además justifica que la tierra si se mueve, diciendo: “Como nada impide la movilidad de la tierra, pienso que ahora hay que ver si le convienen varios movimientos, de modo que pueda considerarse uno de los astros errantes.

Yo creo que la gravedad no es sino una cierta tendencia natural, dada por la divina providencia del hacedor del universo, para conferirles la unidad e integridad, juntándose en forma de globo. Este modo de ser es también atribuible al sol, la luna y las demás fulgurantes entre las errantes.

Puesto que si se cambiara el movimiento de solar en terrestre, concedida la inmovilidad del sol y de las estrellas fijas, por los cuales se convierten en estrellas matutinas y vespertinas, aparecería del mismo modo y también las detenciones, los retrocesos y avances de las errantes, no parecería como propio de ellas, sino como un movimiento de la tierra, el cambiar en virtud de sus apariencias. Finalmente se pensará que el sol ocupa el centro del mundo. Todo esto nos enseña la razón del orden según la cual se suceden unas cosas a otras, la armonía de todo el mundo, si , como dicen, con los dos ojos contemplamos esta cuestión.”

Luego entonces… la Tierra se mueve y el sol es el centro del Sistema solar… Así es como, con argumentos no del todo claros, que parecen formarse más en una opinión y que después pretende reforzar con datos y cálculos, pero que no concreta lo suficiente, hacen falta corregir muchas cosas, pero la idea está sobre la mesa y hay un grupo de comensales dispuestos a probarla.

Así, por muy raro que suene, la Revolución Copernicana no fue encabezada por Copérnico, sino por un grupo de grandes hombres… En la siguiente entrada podrán enterarse de quiénes y cómo ayudaron a esta revolución.

La Revolución Copernicada parte I

La Revolución Copernicada parte III

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