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Artículos de Divulgación

El problema de los planetas (La revolución copernicana Parte I)

Por muchos siglos se creyó que era la tierra, y no el sol, el centro del sistema solar, en los artículos que publicaré iremos acompañando el paso del geocentrismo al heliocentrismo. Comenzaremos en el siglo II a. C. dos astrónomos y matemáticos griegos, Apolonio e Hiparco se encargaron de estudiar un nuevo mecanismo matemático propuesto para dar explicación a los movimientos de los planetas. Este mecanismo se compone de un pequeño círculo, el epiciclo, que gira con movimiento uniforme alrededor de un punto situado sobre la circunferencia de un segundo círculo en rotación, el deferente. El planeta está situado sobre el epiciclo y el centro del deferente coincide con el centro de la tierra (acentuando que se trata de un sistema geocéntrico).

Diecisiete son los siglos que separan a Hiparco de Copérnico (que fue quien propuso la teoría heliocéntrica), y durante ese tiempo todos los astrónomos, usando toda su creatividad, buscaron un nuevo esquema al sistema de un epiciclo-deferente, para modelar los movimientos observados de los planetas.

Fue hacia el año 150 de nuestra era que apareció Ptolomeo y podemos corroborar la importancia de su trabajo en el hecho de que actualmente usamos la expresión “astronomía Ptolomeica” al hacer referencia a un enfoque tradicional del problema de los planetas.

Una de las aplicaciones más importante de las principales modificaciones durante la antigüedad y la edad media, está enfocada en la resolución de los movimientos complejos de los planetas, la otra aplicación en los desacuerdos que había entre la teoría y la observación.

Para lograr esto se definieron dos cosas: “Epiciclos mayores” empleados para explicar las grandes irregularidades (todas las versiones del sistema Ptolomaico, se veían obligadas a emplear cinco epiciclos mayores, que era el número de planetas que presenban “irregularidades”).

Y, para eliminar esos pequeños desacuerdos cuantitativos entre la teoría y la observación había:

-Epiciclos menores, círculos complementarios para cada planeta.

-La excéntrica, que es un único deferente cuyo centro se halla desplazado respecto al centro de la tierra.

-El ecuante, un punto cerca del centro de la órbita del planeta en el cual, si uno se paraba allí y miraba, el centro del epiciclo del planeta parecería que se moviera a la misma velocidad (Esto para conservar un movimiento circular uniforme)

Aun con todo esto, ni el sistema de Ptolomeo, ni sus versiones posteriores conseguían reconciliar teoría y observaciones. Este fracaso, junto al aumento en complejidad que se habían hecho en las nuevas versiones fue lo que condujo finalmente a la revolución Copernicana. ¡Pero ésta tardó en llegar 18 siglos! ¿Por qué? Bueno… porque los astrónomos tenían que lidiar no sólo con las observaciones obtenidas con instrumentos imprecisos, sino también por varios prejuicios como que era la tierra, y no el sol, el centro del sistema solar; así como que las órbitas de los planetas eran circulares y su movimiento se daba a una misma velocidad.

Como veremos, en un próximo artículo, para Copérnico, añadir más y más círculos a un sistema no era más que “Remendar y extender el sistema de Ptolomeo” para adecuarlo a las observaciones y por lo tanto esto era un claro indicio de que se requería un enfoque totalmente nuevo.

La Revolución Copernicada parte II

La Revolución Copernicada parte III

Zonadictoz

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