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Artículos de Divulgación

Vamos a contar ovejas: “… 134, 135, 136, 137”

Leon Lederman, físico que obtuvo el premio nobel de física en 1988, nos cuenta en su libro “La partícula divina” que cuando fue director del Fermilab (un laboratorio de física de altas energías en Estados Unidos) vivió en el 137 de Eola Road. Las cuales no son las señas oficiales, sino el número que decidió ponerle a su casa; siguiendo la sugerencia del físico Richard Feynman de que todos los físicos deberían poner un cartel, en sus despachos o en sus casas, que les recordara ¿cuánto es lo que no sabemos?

Seguro se estarán preguntando ¿qué tiene de especial el número 137? Pues resulta que este número es el inverso de algo que lleva por nombre “Constante de estructura fina”, mejor conocida como α=1/137.035999977); la cual resulta de dividir el cuadrado de la carga del electrón por el producto de la velocidad de la luz y la constante de Planck (constante que relaciona dos propiedades muy importantes de las partículas: energía y frecuencia).

Pero… ¿y todo esto qué nos quiere decir? Que el que estén implicadas estas tres constantes resalta su importancia en el electromagnetismo, la relatividad y la teoría cuántica, y esto se puede observar simplemente en el universo. En el diferentes cuerpos, como las estrellas, se encuentran constantemente emitiendo luz la cual está conformada por unas partículas conocidas como fotones (partículas que viajan a la velocidad de la luz), estos fotones traen consigo (por así decirlo), cierta cantidad de energía capaz de provocar que los electrones que forman los compuestos de las nebulosas, por ejemplo, de un nivel de energía “brinquen” a uno mayor, la cual puede ser medida y representada por espectros (gráficas que contienen líneas de acuerdo a la luz absorbida o emitida). Ahora de modo muy simple, relacionando esta constante, podemos decir que si su valor no fuese el que es, estas líneas dentro del espectro serían diferentes… Por lo cual esta constante está relacionada con la probabilidad de que un fotón se encuentre con un electrón y le de un buen susto para que éste cambie a un estado de energía mayor.

A pesar de que esta constante es de carácter real, no le quita el “misterio”, ya que algunos físicos se siguen preguntando ¿por qué la relación entre todos estos importantes conceptos es 1/137? Tanto  es as í ,que el notable físico y matemático austriaco Wolfgang Pauli se preguntaba “¿Por qué es alfa igual a uno partido por ciento treinta y siete?”. Pauli, con el tiempo, desarrolló una obsesión hacia el número 1/137. Como ironía de la vida, cuando su asistente le visitó en la habitación del hospital, donde se le ingresó para la operación que le costaría la vida, Pauli le pidió que se fijara cuando en el número de la puerta: era el 137.

Así, los físicos, se han devanado los sesos con el 1/137 durante los últimos cincuenta años… Lederman suele decir a sus alumnos de física que “si alguna vez se encuentran en un aprieto en una gran ciudad de cualquier parte del mundo, escriban «137» en un cartel y lo levanten en la esquina de unas calles concurridas. Al final, un físico acabará por ver que están en apuros y vendrá en su ayuda”.

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